viernes, 12 de junio de 2009

OPERACIÓN CERO PAPEL


Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy aún plantaría un árbol.
Martin Luther King, Jr.








Hace unos años, con la llegada de las nuevas tecnologías, se predecía la desaparición paulatina del consumo del papel. Sin embargo, la gran facilidad que ha supuesto la impresion en papel utilizando los medios informáticos, no sólo no ha disminuido su utilización, sino que la ha aumentado de forma alarmante.

Las desventajas de una utilización desmesurada y sin control del papel en una empresa son variadas:
  • Imposición de trabajar siempre desde el mismo sitio de trabajo, sin posibilidad de hacerlo desde otros lugares, como por ejemplo, tener la posibilidad de utilizar la opción del teletrabajo.
  • Las tareas de trabajo basados en la utilización del papel genera ineficiencia en el proceso productivo.
  • Necesidad de un gran espacio de almacenamiento. Lo que supone un gasto adicional al tener que utilizar una gran cantidad de tiempo en ordenar y en buscar información.
  • Mayores costes económicos, no sólo generados por compra del papel, sino sobretodo por los gastos de tinta de impresora, más mantenimiento de equipos, embalajes...
  • Grandes costes medioambientales: tala de árboles, reciclado de papel, consumo de agua y de energía eléctrica o más vertidos.
A principios de año, en esta empresa quisimos iniciar un proceso de ahorro de papel. Para ello, lo que hicimos fue reinventar nuestra forma de trabajar, lo que concretamente denominamos

OPERACIÓN CERO PAPEL
  1. Mejoramos las aplicaciones informáticas, de forma que pudíeramos tener de la forma más rápida y cómoda posible cualquier información necesaria para la realización de las tareas, eliminando de esa forma la costumbre de imprimir, ahorrando además tiempo buscando información en nuestro almacén de archivos.
  2. Creamos un sistema de tareas informatizado, utilizando la Base de Datos de Access, que compartimos entre todo/as. De esta manera, tareas como un simple aviso de una llamada telefónica, simplemente se mecanizan y automáticamente aparecen en la pantalla del ordenador de la persona receptora. Ésta y otras tareas similares eran unos de los principales motivos de consumo de papel en nuestro negocio.
  3. Estudiamos de nuevo todos los procedimientos y los readaptamos a una nueva forma de trabajar. Este punto ha sido determinante en la reutilización del papel. En la mayoría de casos no nos damos cuenta que mucho del papel que gastamos sirve más bien de poco.
  4. Nos hemos adaptado a la nueva administración electrónica, consiguiendo, no sólo una disminución en el gasto del papel, sino además un gran ahorro en desplazamientos y colas de espera.
  5. Iniciamos un cambio de mentalidad en nuestros clientes, convenciéndoles en el uso de las nuevas tecnologías. El problema principal que nos surgió fue el desconocimiento que a día de hoy todavía tienen muchas empresas en el uso de la informática. Así que a todos/as aquellos/as que tenían este problema, les enseñamos a utilizar internet y el correo electrónico, en algunos casos incluso, les ayudamos a darse de alta en internet y les creamos la cuenta de correo.
El resultado final ha sido mejor de lo esperado, y ya ha mitad de este año podemos decir, que no sólo hemos reducido costes, algo que viene muy bien en época de crisis, sino que además hemos mejorado nuestra forma de trabajo, simplificando procesos y reduciendo los tiempos de espera para nuestros clientes.

Con esta entrada, lo único que pretendo es ayudar a concienciar a cualquier empresa o trabajador a que adopte medidas para alcanzar un consumo responsable de papel, para así obtener ahorros económicos apreciables, incrementar los niveles de productividad y conseguir beneficios ambientales como valor añadido. Como veis, hasta las nuevas tecnologías pueden contribuir de manera inequívoca a cumplir tal fin.

martes, 2 de junio de 2009

LOS AMOS DEL MUNDO


Es cierto que a toro pasado es fácil explicar cuales han sido los motivos de una crisis económica, predecirla es algo más difícil.
Sin embargo, varios economistas y otros profesionales vinculados al mundo de la economía, sí supieron dar una opinión bastante acertada de lo que podría ocurrir en un futuro próximo.

Aquí os dejo el artículo "LOS AMOS DEL MUNDO", escrito por Arturo Pérez Reverte y publicado en el Semanal el 15 de noviembre de 1998, con su habitual estilo directo, sin tapujos y con una acertada visión de futuro, se desahoga literalmente por los despropósitos económico-financieros sufridos por todos esos 'fulanos' y 'pijolandios', tal y como él mismo los llama, engañando a la sociedad con esa falsa y particular idea de libertad, mientras "juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena".

Los Amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte
Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Los Amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte