jueves, 22 de julio de 2010

Nuestra empresa más importante es la gestión de nuestra vida.

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir" en Cuadernos de Lanzarote de José Saramago (escritor portugués y Nobel de Literatura en 1998, 1922-2010.


A veces no nos damos cuenta del valor real de la vida, pensamos porqué no puedo tener un coche más grande, o una casa más lujosa, porqué no me pagan un sueldo mayor por mi trabajo, porqué la casa del vecino es más grande que la mía.

Pasamos la vida trabajando, sacrificándonos, quejándonos, y a veces hasta criticando a los demás lo que en el fondo quisiéramos para nosotros. Así la vida poco a poco se convierte en una rutina diaria, y acabamos por robotizarnos, por volvernos insulsos, y al final hasta aburridos.

Pero llega un hecho inesperado, un suceso no previsto, algo que te levanta la cabeza, que te hace saltar de tu butaca de aletargado, un bofetón en plena jeta, que te hace reflexionar, que te hace cambiar la forma de ver las cosas. Y entonces, miras, recapacitas, y ves de forma diferente cosas que ya ni te llamaban la atención, como de cuantas personas dependen tí, de que tienes una familia, que tienes un trabajo que te permite vivir cómodamente, que tienes unos amigos con la virtud de estar cuando los necesitas, que no tienes problemas de salud. Y todas esas cosas en las que ya ni te dabas cuentas, de repente pasan a a tener sentido.

Y entonces todo te cambia, porque te das cuenta que tu vida no es mala, sino simplemente tu forma de ver las cosas. Tu sueldo no es tan pequeño, quizá tengas demasiadas necesidades 'innecesarias'; no es que tengas una vida aburrida, simplemente es sencilla y agradable; tu casa no es tan pequeña, simplemente es confortable.

Y vosotros os preguntaréis,  a que viene este discurso, siendo éste un blog dedicado a la economía y a la empresa. Bueno, al fin y al cabo, la vida es la más importante de nuestras empresas, y la maximización del beneficio personal, nuestra mayor meta.


Esta entrada está dedicada al angel de Paula, que allí, esté donde esté, espero que siga manteniendo la misma sonrisa y alegría que ha tenido siempre mientras estaba con nosotros; y a sus padres Loles y Ginés, que en estos momentos tan delicados de imposible consuelo, han sabido mantener la sensatez y la cordura en todo momento.