miércoles, 15 de septiembre de 2010

El sector industrial en España se derrumba

"De todas las virtudes que podemos aprender no hay otra característica más útil, más necesaria para la supervivencia y con más probabilidades de mejorar la calidad de vida que la capacidad de transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos disfrute".
Mihaly Csikszentmihalyi (psicólogo estadounidense) en su libro "Fluir (Flow): Una Psicología de la Felicidad" (1990) 



Se habla mucho de la caída del sector de la construcción durante estos años de la crisis, sin embargo, este trágico suceso, no es independiente del resto de sectores, porque en economía todo está vinculado e interrelacionado.

Hace ya bastantes años, Andrés Pedreño, mi profesor de Estructura Económica y Rector de la Universidad de Alicante, nos alertaba, a través de sus famosas tablas Input-Output y con datos reales sobre la economía española, como un hundimiento del sector de la construcción podía socavar con toda la economía de un país.

Parece premonitorio, que después de tantos años, vivamos un suceso que casi calca sus explicaciones.

Hace apenas unos días, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el Índice de producción Industrial, que revela, que después de una leve recuperación de la actividad industrial, que no compensa la gran caída de meses anteriores, retomamos el derrumbe acelerado de este sector.

El descenso de la actividad industrial es tan enorme, que ha sido la mayor disminución de este índice en 35 años, por lo que la industria de este país, a día de hoy se encuentra con niveles per cápita parecidos a los de los años 70.



En concreto, en nuestra provincia alicantina, la crisis del calzado y la del sector textil lastran la producción industrial de la Comunidad Valenciana, que es la que lidera esta caída a nivel nacional.

Todo esto redunda en más y más paro, de hecho, el sector industrial ha tenido, desde el comienzo de la crisis un aumento del desempleo del 16%; y como única solución se proponen subsidios gratuitos para que estos desempleados puedan subsistir hasta que la mala situación pase, en vez de ayudarlos, de forma activa, a encontrar otro empleo.

Si de verdad queremos acabar con la gran lacra que representa el paro en este país, debemos empezar de una vez por todas a coger el toro por los cuernos y crear políticas activas de empleo con una formación al trabajador en su especialidad, fomentar la creación de empresas, acabar con las dificultades de financiación a pymes, perseguir de manera contundente el fraude fiscal, crear una reforma laboral que se apoye en la productividad en el trabajo, invertir más en investigación y desarrollo, reducir costes administrativos y tasas impositivas a las pequeñas empresas.

Y lo que debemos de dejar de hacer, es vender cancamusa con reformas laborales que no sirven para nada, y que ni siquiera llegan al rango de reforma, dejar de financiar a las grandes empresas de este país, que apenas dan empleo al 14% de la población activa, dejar de arrimar el hombro a las grandes corporaciones financieras, que a base de llorar, han conseguido una serie de prebendas y concesiones con dinero de nuestros impuestos a cambio de estrangular más a nuestra economía y a quienes necesitan financiación, especialmente a aquellos que desean iniciarse en el complicado mundo de la empresa, y que son los que van a crear el empleo del futuro. Reducir impuestos con una disminución de los gastos públicos innecesarios, como los destinados a ciertos Ministerios absolutamente inútiles, o acabar con el chollo de las subvenciones a las renovables, o con las de los ‘caraduras’ de la SGAE.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Campaña de publicidad PRIMO en Nueva Zelanda

Fijaos que pasa cuando se abre la nevera incorrecta, que es la de la derecha; y qué pasa cuando se abre la nevera de la izquierda que es la de la marca PRIMO:

martes, 7 de septiembre de 2010

En los últimos diez años se han quemado en España 123.441 campos de fútbol al año

"Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias
 que construyen la vida."
Facundo Cabral, cantautor argentino.


Miembros de la brigada de incendios de Galicia rodeados por el incendio de Porqueira (Negreira), cerca de A Coruña. 14 de agosto de 2010
Foto realizada por GreenPeace




Según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, hasta el pasado 22 de agosto de este mismo año, el número de incendios en España había disminuido un 40% respecto a la media del último decenio y la superficie quemada había descendido un 72%. En el caso de la superficie arbolada afectada los datos son todavía mejores: hasta esa fecha sólo se habían quemado algo más de 6.700 hectáreas, un 81% menos de superficie que la media de los últimos diez años. Estas cifras seguirán siendo positivas pese a los recientes incendios, especialmente el de Laza (Orense), el mayor incendio del año hasta la fecha con más de 1.600 hectáreas calcinadas.

Según fuentes oficiales de este mismo Organismo, en España ha habido 18.626 incendios forestales al año de media en la última década, esto implica una superficie quemada de 123.441 hectáreas anuales de media.
Teniendo en cuenta que un campo de fútbol ocupa aproximadamente una hectárea (110m x 75m) podríamos afirmar que en los últimos diez años se han quemado en España 123.441 campos de fútbol al año.

Esto supone que, en el tiempo que tardamos en ver un partido de fútbol, en España se quema una superficie superior a veinte campos de fútbol.
 

 

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El verdadero problema de nuestra economía

Un banco es un lugar que te presta dinero siempre que demuestres que no lo necesitas.
Bob Hope actor estadounidense


A pesar de las declaraciones de diferentes directivos bancarios afirmando lo contrario, lo cierto es que el crédito a las PYMES españolas está cada vez más difícil. Según la agencia EUROPA PRESS, el 85,5% de las pequeñas y medianas empresas españolas que acudieron a una entidad financiera en el segundo trimestre de 2010 tuvieron graves problemas para acceder a financiación ajena.

De las pymes con problemas constatados para acceder a financiación, el 11,9% no obtuvo financiación, y para el 66,8% (808.000 empresas) los gastos y comisiones se encarecieron respecto al trimestre anterior, mientras que para el 82% de las pymes (993.000 compañías) aumentaron las exigencias de garantías y avales. Además, al 45,7% de las empresas (454.000) se les requirió una garantía de carácter personal. Asimismo, para el 47,8% de los pequeños y medianos negocios (578.000 empresas) se dilató el plazo de la respuesta de la entidad financiera a su solicitud en los últimos tres meses, al tiempo que al 5,8% de las pymes (70.000 empresas) se les exigió un plazo de devolución más reducido.

A pesar que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha concedido financiación por un importe de 12.400 millones de euros a más de 184.000 empresas y ciudadanos durante el primer semestre de 2010, los emprendedores y empresarios españoles aseguran que se encuentran cada vez con más restricciones y problemas para la aprobación de este tipo de crédito. Tal es así, que un 84% de los empresarios consultados, que han intentado utilizar la financiación del ICO, han comentado que las condiciones establecidas para acceder a las líneas de crédito son demasiado complejas.

Como consecuencia de todo esto, las pymes españolas buscan financiación a través de sus propios proveedores, intentando alargar sus plazos de pago. Ya hay estudios que estiman, que en la actualidad, el plazo medio de cobro a los clientes se encuentra en 4,4 meses. Mientras que la media se alarga a los 5 meses, cuando se trata de cobrar a una Administración Pública.

Pero el gran problema de tesorería que tienen nuestras empresas se encuentra en el alto índice de morosidad que soporta nuestra economía. Según el Índice Asexor de Riesgo Empresarial, la calidad crediticia del sector privado empeoró otro 3,11% en julio y acumula ya un deterioro del 50% desde enero.
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Gráfico publicado en expansión.com


Así, con el aumento de la probabilidad de no cobrar en el plazo previsto una deuda, y por otro, el coste que acarrea un impago cuando un cliente se declara insolvente, genera tales tensiones en la tesorería de las compañías, que terminan por agotar sus recursos financieros, lo que pone en serio peligro la continuidad de la misma, provocando a su vez una situación dominó, al verse inmersos en la posibilidad no poder atender los pagos a sus proveedores, por lo que al final es necesario un aumento de las necesidades de financiación ajena. Esta espiral de problemas se transforma al final en cierres de empresas y despidos de trabajadores.


Este es el verdadero problema económico a día de hoy en nuestro país, y si no se consigue poner freno a esta situación, ni brotes verdes, ni recuperación de la economía.